Por Emmanuel Solano
El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, resaltó la importancia de fortalecer desde las primeras etapas de formación el vĆnculo de los estudiantes con el sector agropecuario, a fin de desarrollar las capacidades que permitan a las nuevas generaciones acceder a mayores oportunidades.
Durante su participación en el XXVIII Encuentro de LĆderes del Sector Agropecuario, organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), De Camps afirmó que la formación del capital humano que requiere el desarrollo del agro no puede comenzar Ćŗnicamente cuando los estudiantes llegan a la Educación Secundaria y deben escoger una modalidad.
“La cultura agropecuaria empieza desde antes: con ciencias, matemĆ”ticas, educación medioambiental, sostenibilidad, conocimiento del territorio, tecnologĆa, emprendimiento y comprensión del valor que tienen la producción y los alimentos para la vida de una sociedad”, expresó De Camps.
Al participar en el panel de ministros “Formación del Capital Humano para la Agropecuaria y la Agroindustria Nacionales”, el titular del Ministerio de Educación explicó que uno de los principales desafĆos del sistema educativo es lograr una mayor pertinencia entre las capacidades que desarrolla y las transformaciones que experimentan los distintos sectores productivos y territorios del paĆs.
SeƱaló que las vocaciones productivas varĆan entre las regiones y provincias, por lo que la oferta educativa no puede concebirse de manera uniforme, sino tomando en cuenta quĆ© produce cada territorio, cuĆ”les son sus potencialidades y quĆ© capacidades humanas necesitarĆ” para desarrollarlas.
De Camps indicó que ese enfoque forma parte de la visión educativa impulsada por el presidente Luis Abinader, orientada a avanzar hacia un sistema que, ademÔs del acceso y la cobertura, responda por los aprendizajes, las capacidades, la pertinencia y las oportunidades de los estudiantes.
El ministro destacó que el paĆs ya cuenta con una base de formación vinculada con la agropecuaria y la agroindustria, presente en 17 regionales, 44 distritos educativos y 51 politĆ©cnicos, con 2,610 estudiantes matriculados.
Precisó que Azua, La Vega, San Cristóbal, Santiago y San Juan de la Maguana concentran 1,651 estudiantes, equivalentes al 63.3 % de esa matrĆcula.
La oferta incluye Producción Agropecuaria, Industrias Alimentarias, Conservación del Medio Natural y AnĆ”lisis QuĆmico-FarmacĆ©utico, con la mayor concentración de estudiantes en Producción Agropecuaria.
De Camps planteó que el reto no consiste solamente en ampliar la matrĆcula, sino en determinar dónde debe crecer la oferta, cuĆ”les tĆtulos necesita cada territorio, quĆ© capacidades docentes deben fortalecerse y cuĆ”les talleres y laboratorios son necesarios para conectar la formación con las cadenas productivas reales.
En ese sentido, afirmó que la Educación TĆ©cnico-Profesional es una trayectoria de formación legĆtima, exigente y capaz de abrir oportunidades de continuidad educativa, emprendimiento y desarrollo profesional.
Informó que el Ministerio de Educación avanza en la actualización de la oferta curricular de la familia profesional agropecuaria y en una cartera de tĆtulos orientada a responder mejor a las nuevas necesidades de producción y transformación.
De Camps sostuvo que la relación entre educación y producción debe dejar de ser reactiva para convertirse en anticipatoria, de manera que el paĆs pueda identificar las capacidades que necesitarĆ” el agro dentro de cinco o diez aƱos y comenzar a desarrollarlas desde ahora.
Hizo Ć©nfasis en que el objetivo de la educación no es formar Ćŗnicamente empleados, sino personas capaces de decidir, innovar, emprender y contribuir al desarrollo de sus comunidades y del paĆs.

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